
Realmente me costó mucho no soltarte la mano cuando te fuiste. Todo era perfecto, porque tú (y el nestea de melocotón) eras mi adicción. Cuando te fuiste, buscaba tu olor. Acababas de irte y ya te echaba de menos. Disfracé la nostalgia en ternura y ahora comprendo por qué acabe así. Te odio. Al menos mi corazón lo hace. Creo que es él el que me dice que lo haga. Cada latido me empuja. Y me susurra mil veces que fuiste una maldita maldición (NUNCAMEJORDICHO¿NO?)
''Maldito mayo de París...''
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