Caían flores marchitas del cielo, las lágrimas brotaban a centenares, miradas perdidas y sin expresión alguna, simplemente con los ojos abiertos, para no dormir, no soñar con momentos felices.
Ilusiones rotas, promesas incumplidas y decepciones constantes fueron la antesala de lo que pudo ser y no fue.
Mil momentos que sin sentido, han sido arrancados de nuestros corazones a base de sentimientos rotos y declaraciones de amor, cobardemente arrancado a tirones.
Los finales nunca son felices, los cuentos no existen y los golpes contra el suelo, duele
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