con el freno de mano
y las llaves puestas,
por si te da por volver,
por si en algún momento
quieres volver a echarme de menos.
No sabes lo que son debilidades
hasta que empiezan a destruirte por dentro.
Lo que es una droga en sí misma;
como su aliento,
sus ojos,
y su cuello.
De esas drogas que hacen que vayas siempre a por más
por mucho que no te eche de menos,
y que lo bonito de las mentiras es descubrir luego tu verdad,
aunque me destruya poco a poco,
sin previo aviso y sin anestesia.
1 comentario:
Somos amantes de lo que nos destruye. ¿Qué clase de humano seríamos si no fuese así? Muertos vivientes, seguro.
¡Enhorabuena por este pequeño espacio! :)
Publicar un comentario