domingo, 1 de diciembre de 2013
vingt-quatre
-No se puede dejar de querer a alguien de un día para otro. Por mucho que no quieras estar con ella es imposible que desaparezca el amor tan rápido. Imposible. Y no sé qué me duele más; que te marches con la excusa de que todo ha sido un error sin dar más explicaciones o los argumentos que me imagino yo para justificar tu marcha. Eres un cabrón. Por hacerme creer que esto era de verdad. Por hacerme confiar hasta el punto de querer dártelo todo. Si no sabes asumir las consecuencias, no lleves a cabo los actos. Y más si tu mierda acaba salpicando a los demás. No puedo con tu puta inmadurez y con tus jodidas ganas de demostrarme que todo te la suda hasta el punto de hacerme llorar. Que todo te la resbale tanto no es más que un puto grito de auxilio por tu parte, porque tu forma de actuar denota una falta de madurez extrema y que no, no te afecta a ti, pero me afecta a mi y eso es más que suficiente. No serás capaz de madurar porque el simple hecho de hacerlo supondría un nivel de preocupación máximo, y para qué hacerlo si tú eres feliz así. Echando de tu vida a las personas que te quieren, haciendo ver que nada te importa hasta que te des cuenta de que estás solo y que todas esas personas que estaban dispuestas a ayudarte y a estar contigo ya no querrán saber nada de ti. Incluida yo, que aunque debería aún no me iré, y no por falta de ganas sino porque significas tanto para mi que me obliga a mantenerme cerca. Por si te da por pedirme ayuda. O pedirme un beso. O que digas mi nombre. Y no sabes el asco que me doy siendo tan dependiente de alguien que no tiene otra palabra para definirse que 'basura'.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario