
-Venga Maggy, no seas idiota, sabes que le quieres, no te escondas detrás de tu orgullo - me cogió un mechon de pelo y lo puso detrás de mi oreja. Después me secó las lágrimas con su bufanda y yo solté un sollozo - no puedes seguir así, venga levantate y sonríe, no me gusta verte llorar.
-No es justo... - susurré.
-Ya sé que no es justo, pero la vida en sí no es justa, no puedes sentarte en una esquina de tu habitación esperando a que venga un principe azul y te salve...Eso son sueños, y tú vales más que eso.
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