Hay muchos tipos de dolores.
Está el dolor intenso, el dolor compartido, el dolor individual, el dolor punzante, el dolor saciable, el dolor ocular, el dolor al caminar, el dolor que puedes echar de menos, el dolor que no quieres sentir, el dolor que se pierde, el dolor que retienes, el dolor de la regla, el dolor que odias, el dolor que no puedes aguantar, el dolor normal, el dolor superlativo, el dolor que causa el llorar y el dolor del amor, el masoquista.
Pensé que conocia bien el dolor y de nuevo me equivoqué (pero bueno, uno se equivoca tantas veces..). Pensé que el dolor del amor ya no era un misterio. Pero no.
Es totalmente desconocido para mi. Es más, no sé ni siquiera como es. Siempre duele de una manera distinta. Y siempre, pero siempre, te desgarra por dentro y te rompe el corazón en mil trocitos minúsculos (aunque tampoco es que mi corazón sea muy grande).
Pero no lo llevo mal. Sinceramente es un dolor completamente soportable, y no es por dármelas de fuerte, pero la gente que muere por amor no muere por el dolor que este causa (y mucho menos sin querer). Las personas podemos vivir perfectamente con ese dolor, pero otra cosa es que queramos vivir con ese dolor, ya que a veces es muy difícil de llevar.
A pesar de que no conozco el dolor del amor en sí; puedo decir que cada vez que lo siento, me gusta. ¿Por qué? Pues porque significa que cada día que paso con él, me hago más fuerte. Y otra cosa no sé, pero ambiciosa sí soy, por ello, quiero sentir ese dolor casi incurable. Porque quiero ser más fuerte que los demás. Quiero ser la más fuerte. Aunque en el fondo sé que ese dolor me hará morir (poquito a poco) antes de lo previsto... [Click, clack... las horas del reloj van pasando muy deprisa]
No hay comentarios:
Publicar un comentario